Puente de Brooklyn
Jueves, 7 Agosto 
El puente de Brooklyn, estrenado en 1883 después de 13 años de construcción, siempre ha sido más que una mera vía de transporte o monumento urbano. Con la suave curva de sus gruesos cables de acero, suspendidos entre dos flamantes torres neogóticas dominando el puerto de Nueva York a más de 84 metros de altura, ha sido cómplice de momentos trascendentales: propuestas de matrimonio, maratones y, un día de 2001, un éxodo.
Y aunque ahora Brooklyn está de moda, durante muchos años este puente simbolizó los deseos de una multitud de gente que sólo soñaba con cruzar el puente y dejar atrás Brooklyn para abrirse camino en Manhattan. Un proyecto soñado durante décadas, con decenas de bocetos rechazados e interminables negociaciones.
El puente se cobró la vida de 20 obreros, además de su arquitecto, John Roebling, cuyo hijo ingeniero acabó terminándolo; todo un testamento de una ciudad y un país en pleno esplendor y crecimiento. Tras su inauguración, la revista Harper’s Weekly publicó: “La obra será probablemente nuestro monumento más duradero”.
